ENTSALADA BERDEA ORBURU GORDINEKIN / ENSALADA VERDE CON ALCACHOFA CRUDA



Esta receta la he sacado del libro Jerusalén de Yotam Ottolenghi y Sami Tamimi. No sabría por dónde empezar a escribir sobre este libro. Me faltan adjetivos calificativos para describirlo. Hacía tiempo que un libro de cocina no me hacía sentir lo que Jerusalén me ha hecho sentir. Pero ¿qué es lo que hace que este libro sea tan especial?

En principio, las recetas del libro no distan mucho del resto de recetas de Oriente Medio. Hay recetas como el fatush, el humus, el baba ganoush, las koftas, el shawarma, el sfiha, los burekas, el kibbeh...etc que son fáciles de encontrar en cualquier libro de cocina libanesa, síria, jordana...etc. Por tanto, en cuanto a las recetas podría decir que su mayor punto a favor es la precisión y exactitud de las mismas. Es decir, en Jerusalén se han profesionalizado recetas del día a día de Oriente Medio, esas recetas sin medidas, las caseras de todas las abuelas. Sin duda, es un gran punto a favor saber cuánto cilantro ha de añadirse para que la ensalada no sepa a jabón y se consiga así el equilibrio con el resto de ingredientes.





Sin embargo, en Jerusalén no sólo se habla de recetas. Jerusalén vuelve a dar importancia a lo que realmente en mi casa me enseñaron que es la cocina. La cocina es compartir, la cocina es diversidad, la cocina es tradición, la cocina es cultura, la cocina  es historia, la cocina es fusión, la cocina es identidad, la cocina es sentir, la cocina es gozar, la cocina es divertirse, la cocina es intercambiar, la cocina es interactuar, la cocina es reir, la cocina es llorar, la cocina es discutir, la cocina es discrepar, la cocina es vivir, la cocina es amar. Por fin un libro que no habla de estrellas michellin, ni de marketing, ni de blogs, ni de gran tecnología, ni de grandes instrumentos. Habla de las grandes historias y de los grandes momentos que ofrece la gastronomía.

El libro es capaz de transportarte a una ciudad separada principalmente por dos realidades religiosas, políticas y sociales. Transmite al lector tanto la influencia de las decisiones políticas en la gastronomía, como las similitudes entre los dos bandos. Describe lo transcendental que es la gastronomía en la cultura de la propia ciudad que, a pesar de que nos la hayan dibujado como un lugar dividido en dos realidades, la propia división y su diversidad se mezclan en una sóla realidad. Jerusalén despierta disfrutando de su gastronomía y se acuesta disfrutando de la misma. Tanto israelíes como palestinos discuten por los mismos temas gastronómicos como la procedencia del humus.

Jerusalén es un viaje, y de viajar siempre se aprende.

Por eso me ha fascinado este libro, porque he aprendido, porque no se habla de individuos, sino de sociedad, de grupo, de lo que realmente es la cocina. Estaba cansada de tanto marketing, publicidad, y palabras vacías que tanto intoxican la cocina de hoy en día. Televisión, radio, internet.....Más pucheros, más estofados, más cucharas y menos tonterías, eso es lo que ofrece un libro como Jerusalén.





OSAGAIAK: (2 pertsona)
  • 2-3 alcachofas grandes
  • 3 cucharadas de zumo de limón
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 40 gr rúcula
  • 15 gr hojas de menta
  • 15 gr hojas de cilantro
  • 30 gr queso pecorino en lascas
  • pimienta negra
  • sal
ELABORAZIOA:
  1. Pelar las hojas exteriores de las alcachofas hasta llegar al corazón
  2. corta el culo de la alcachofa
  3. introducirla en un bowl con agua y 1 cuch y media de zumo de limón (para que no ennegrezcan)
  4. secar bien las alcachofas
  5. laminar las alcachofas con una mandolina (1 mm) y colocarlas en una fuente
  6. rociar las alcachofas con el resto de zumo de limón y el aceite de oliva
  7. mezclar bien para que se empapen (pueden dejarse en remojo varias horas a temperatura ambiente)
  8. antes de servir mezclar con la rúcula, la menta y el cilantro
  9. agregar el queso en lascas
  10. salpimentar al gusto
* El queso pecorino es un queso de cabra italiano por tanto, si no se encuentra se puede sustituir por cualquier otro queso de cabra curado. En este caso se ha utilizado un queso de cabra del Roncal.

*Si no gusta el cilantro se puede reducir la cantidad. Sin embargo, recomiendo no alterarla porque con la menta, el limón y el aceite se equilibra muy bien.